SMM Penthouse

2020 | ValenciaReforma ático
Equipo | TeamAnna Solaz + CRUX arquitectos
Arquitectos | ArchitectsRaquel Sola Rubio + Alejandro García Pedrón + Anna Solaz
Constructor | BuilderAgulló Félix + Madentia
Fotografía | PhotographyMilena Villalba
Mobiliario | FurnitureNolek Design
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¿Se puede ampliar una vivienda sin aumentar los metros cuadrados construidos?
El encargo partió del requerimiento de los clientes de cubrir una de las terrazas del ático para así ganar una nueva estancia. Algo que, por protección del edificio, era imposible de realizar.
Como otros encargos, detrás de pedir una habitación más con una actuación concreta, había una necesidad por descubrir y a la que dar respuesta.
El ático está situado en un edificio representativo y catalogado en el centro de València. La finca, de estilo ecléctico, fue construida a finales del S.XIX y no está permitida ninguna alteración que afecte a la fachada.
La superficie interior, de apenas 80 m2, se complementa con una superficie de terrazas de casi la misma extensión. La fachada cuenta con una serie de huecos ritmados, que bañan de luz el interior y dejan que las campanas de las iglesias del casco histórico vibren en el interior.
La distribución existente segregaba el espacio disponible sin mucho acierto, haciendo impracticable parte de los ventanales de la fachada, generando distribuidores innecesarios para la escala de la vivienda y habitaciones con una proporción disfuncional.
Los promotores entendían que la vivienda, aunque en buen estado, no acababa de responder a sus necesidades. Querían acoger las visitas de sus familiares, con lo que el ático debía acomodar a usuarios con necesidades y maneras de vivir diferentes, desde un grupo de jóvenes a una pareja de adultos.
La respuesta no fue redistribuir o techar una terraza para conseguir una nueva habitación, sino desaprender la concepción occidental de vivienda como agrupación de estancias, buscando un solución más líquida.
La estrategia de intervención busca la indeterminación pautada del espacio para posibilitar múltiples modos de ocupación y apropiación. Capaz de acomodar no un solo uso, sino muchos.
Cuando el inmueble se hace mueble
Cocina, estar, almacén, dormitorio, lavadero y baño, antes estancias delimitadas por tabiques, pasan al interior de un mueble servidor continuo.
Se elimina la compartimentación existente e inserta un muro equipado que permite caracterizar de distintas formas el espacio oscilante que queda entre él y las terrazas.
Durante el día las paredes se recogen y el espacio es abierto y fluido. Cuando es necesario, el espacio se divide y aparecen las camas para el periodo descanso.
El mueble se materializa como una cinta de trayectoria curvilínea, acentuada por la luz que inunda el ático. El tablero contrachapado fenólico se recala para mostrar su interior de abedul, invitando a ser tocado y transformado.
No se entiende el mueble como protagonista, sino como una suerte de escenografía para la vida, un marco que alienta a los usuarios a expresarse en libertad.
Después de superar el encierro que ha supuesto la COVID-19, vemos más que nunca la necesidad de superar la concepción de vivienda como una construcción estática, compositiva y cuantitativa, y buscar una arquitectura residencial, cercana al dispositivo, que permita movimientos y acontecimientos dinámicos, cambiantes, psicoactivos e imprevisibles. Capaz de acoger situaciones inesperadas como un largo confinamiento.